Capítulo 25. ¿Cómo se atreve a hablar así de Egil?
Aún bastante mareado, Egil se sienta en su cama luego de un arduo trabajo. Todo su maldito cuerpo le duele. Su cabeza palpita fuerte y constantemente impidiéndole pensar con claridad.
—Señor Egil, no es conveniente que se levante, aún está delicado —El médico se sorprende cuando entra a la habitación y lo ve sentado—. Por favor acuéstese, necesita mucho reposo para recuperar sus fuerzas.
—Lo que tengo es mucho por hacer, eso del reposo no es asunto de jefes de familia —Egil intenta ponerse de p