Capítulo 19. Una carta para Egil
El camino a la capital es muy turbulento debido a la lluvia y en varias ocasiones, Gage, se ve obligado a parar y verificar el estado de su jefe, quien está acostado en la parte trasera de la camioneta. Quizás el doctor tenía razón y la bala estaba envenenada realmente. Eso explicaría el estado de salud tan deplorable de Egil en tan poco tiempo. Lo bueno es que al menos ya no está sangrando y eso es un gran avance.
—Llévame a la hacienda —pide Egil en una de esas paradas—. Ya me siento mejor. N