Capítulo 149. Un ramo de calas
Emma va hasta su balcón y desde allí se queda mirando el paisaje nocturno de Roma. Este lugar es realmente bello. Siente una paz que nunca antes había sentido y cada segundo del día parece tener un sentido que antes no tenía cuando era Adelaide.
Regresa hasta su habitación y se desnuda frente al espejo donde se observa por un largo rato. Es como si estuviera viendo a otra persona.
Se peina con los dedos su cabello, negro ahora, y sonríe. Pensar que antiguamente adoraba su pelo rojizo y largo,