Capítulo 127. El nacimiento de Gaspar
Ya de madrugada, la puerta de Egil suena vigorosamente. Él se levanta aturdido por la insistencia.
Respira profundamente para serenarse. Apenas había podido conciliar el sueño hace unos minutos y ya se despertó nuevamente.
—Adelante —dice, apenas consigue ponerse su bata. Ester abre la puerta, nerviosa.
—La señora Adelaide ya está con dolores de parto, señor.
—¿Qué? ¿Desde qué hora está así?
—Ella está con mucho dolor desde anoche. La médica de su tía ya la está examinando ahora mismo y