92 Llamada de Amelia.
Era de noche en Bruselas, Ernesto y Silvia se mudaron de repente a una casa para tener más privacidad y seguridad.
Ernesto estaba preparando todo para darle el golpe a Marino.
Se encontraba en la habitación hablando por el celular y tenía encendido un habano. De pronto uno de sus hombres llegó, él dejó el teléfono.
—Señor, él dijo que le dirá todo a usted directamente.
Ernesto agarró el habano y fumó, luego se puso de pie y se dirigió a otra habitación en el primer piso, allí tenían a Henrry a