Lauren estaba inquieta, no dejaba de pensar en el compromiso que Alan había adquirido con Paola. Sentía que odiaba a esa mujer, incluso la odió como nunca lo hizo con Bridget.
Al otro día despertó con un firme propósito en mente: robarle el teléfono a Pollet y llamar a Alan. Esperó que todos fueran a la mesa a desayunar, incluyendo a Jeremith.
Antonia estaba muy asustada.
—¿Señora, si la descubren?
—Eso no va a pasar. Quédate cuidando a la niña.
Lauren abrió la puerta y se fijó que no hubie