En la India, Jeremy visitó distintas ciudades, descubrió otros dioses y creencias religiosas. También conoció gente y probó nuevos platos de comida. Después se marchó a la ciudad donde residía Oshia, el iluminado de quien le había hablado Bridget. En el hotel desempacó las maletas y comenzó a guardar todo en un pequeño armario y un gavetero. La habitación era amplia, de estilo rústico con grandes ventanas que estaban vestidas con largas cortinas de tela de gasa, las cuáles bailan con la brisa.