Capítulo treinta y cinco. No puedo confiar en ti
—Callie.
La joven sintió un vacío abrirse en la boca de su estómago, las manos empezaron a temblarle y tuvo que apretarlos con fuerza en dos puños para que Farid no se diera cuenta del poder que ejercía sobre ella.
Callie no se sentía particularmente emocionada como debería estarlo, se había enamorado, quizá por primera vez en su vida experimentaba aquellos sentimientos tan fuertes y aquellas emociones que en momentos como esos la sobrepasaban. El problema no era su amor por Farid, el principal