Capítulo sesenta y uno. Libre
«¡Noooooooo!»
El grito de Zaida fue escuchado por todos los presentes y por quienes aguardaban a tener noticias sobre la sentencia, en una de las habitaciones privadas.
—No pueden liberarlo, él estuvo de acuerdo conmigo —sollozó, pero ya ningún miembro del Consejo le prestó atención y los guardias se acercaron a ella para llevarla de regreso a su celda.
—Eres un hombre libre, Farid —dijo Jahir, acercándose a su primo.
Hasan miró al hombre, a quién él había acusado de sabotaje antes del accident