Capítulo ciento tres. ¿Harás eso por mí?
DUBÁI
«Te aseguro que de Azahara Hijazi no quedará ni el recuerdo»
El cuerpo de Nayla tembló ante la amenaza de Anás, pues sabía que su padre era muy capaz de herir a Azahara. Él no iba a tentarse el corazón para arremeter contra su madre, no era un hombre bueno.
—Ya lo sabes, Nayla, ven por voluntad propia o atente a las consecuencias. No creo que estés preparada para cargar con la culpa de que a tu “madre” le suceda algo —dijo con una sonrisa cruel en los labios, alejándose de ella.
Nayla se