Mundo ficciónIniciar sesiónAunque he dicho que no deseo salir, Ryan me saca de la casa en su hombro y todos ignoran mis quejas aunque grito fuerte y pataleo tanto como me es posible. Porque Ryan ni siquiera toma en cuenta mis deseos, si no que, me lleva o trae como si fuera una muñeca, como si fuera su propiedad.
— ¡He dicho que no quiero ir! — grito molesta.— Dime si quieres que te ate, por mí no hay problema. Todo eso es más sencillo. — dice Ryan y yo lo o






