Mundo ficciónIniciar sesiónEl viernes en la mañana las muchachas estaban aseando las habitaciones como de costumbre, y Albani entró para limpiar la de Antonella.
—Con permiso señorita Antonella, ¿puedo comenzar a limpiar su habitación?
—Por supuesto, ya casi voy a salir así que puedes empezar. —Antonella estaba mirándose en el espejo de pie, después se fue a al cómoda y sacó sus joyas. Ponié







