Mundo ficciónIniciar sesiónElla anonadada se quedó en silencio, entonces él se le acercó y se sentó a su lado, con una voz apacible le dijo:
—Vi lo que Elena y mi esposa te hicieron, Jr. también lo vio todo, durante el almuerzo el niño intentó defenderte, pero todos le hicieron caso omiso, incluyendo a Rodrigo. —Ella tragó saliva con rabia—. Perdone que te lo diga, pero tu marido prefiere creerle a Elena







