Cap. 57: Al enemigo hay que tenerlo cerca.
Stella se encontraba en una casa de campo ubicada en los tranquilos alrededores de Woodstock, Nueva York, un lugar rodeado de colinas verdes y silenciosos bosques. Había elegido ese sitio para refugiarse, alejada de todos, buscando paz para su alma herida. Nadie conocía su paradero, excepto Verónica, quien estaba decidida a acompañarla y cuidar de ella.
Los días transcurrían lentamente, marcados por el sonido de las aves y el murmullo del viento entre los árboles. Pero, a pesar de la serenidad