Rocco dejó escapar una sonrisa fría, una de esas que no nacían de la felicidad, sino de la certeza de que el destino, por fin, comenzaba a inclinarse a su favor.
Sus ojos, antes llenos de confusión, ahora reflejaban una determinación inquebrantable.
Después de descubrir que su padre seguía con vida y conocer la verdad sobre la traición que había destrozado a su familia, ya no quedaba espacio para las dudas.
Miró a Ruppert con una mezcla de admiración y rabia contenida.
—Padre… Elion es un desgra