C-08
La noche había terminado, pero Elena no recordaba en qué momento el sueño la había vencido. Permaneció sentada junto a la ventana de su habitación hasta que los primeros rayos del amanecer comenzaron a teñir el cielo de un tenue color dorado. Durante horas había permanecido inmóvil, observando el jardín de la residencia King mientras las palabras de Sebastian se repetían una y otra vez dentro de su cabeza. Él no quería divorciarse porque se sentía responsable de todo lo que ella había perdido. N