De la nada un hombre apareció y colocó su mano sobre la mano de Santino.
-¿Quién demonios eres?
Preguntó Santino con la cara deforme por la ira.
-...
Lo miré tan asustada como Jane, yo tampoco sabía quién era, en este punto cualquiera que se acercara me asustaba.
-La señora Janine Sgrukschentsün, me envió.
-¿La madre de James?
-Así es, he estado acompañándolas todo este tiempo en la distancia, la señora Janine sospechaba que esto sucedería tarde o temprano.
-... Escucha imbécil...
-No arme u