Pero yo sabía muy en el fondo, que lo que sentía por Vlad era, cariño, él me había tendido la mano cuando lo necesitaba, había sido esa luz de esperanza en medio de un camino lleno de oscuridad, y estaba agradecida con él, quería amarlo, pero había algo que no me lo permitía, algo que Amor me recordaba todos los días al ver sus profundos ojos azules, su naricita y sus pies planos.
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El tiempo se fue volando, mi pastelería se convirtió en un éxito en la ciudad, tuvimos que contratar persona