Una voz gruesa me tomó por sorpresa, ¿en qué momento el doctor había vuelto?
Estaba en el marco de la puerta, la cerró y caminó hacia mí.
-Vlad, no es momento para molestarla.
-Descuida Vik, ya no estoy molesto.
Una disculpa por lo que hizo mi tía y por mí.
-No se preocupe, todo está bien.
¿Cuándo puedo irme?
Me miró con una media sonrisa burlona.
-¿Ya conseguiste para pagar tus gastos médicos?
Negué avergonzada.
-Llamaré a un amigo y le pagaré sus honorarios.
-¿Y ese amigo fue el que sólo