-Ja…
No cabe duda que ustedes los Keller son todos una porquería…
-¡¿Qué haces aquí?!
¡Está es la última vez que te lo pregunto!
Le grité y el hombre en lugar de retroceder avanzó amenazante hacia mí.
-¡¿Dónde está?!
Me tomó del cuello de la camisa.
-¡¿Dónde está Emma?!
-¡Ja..!
Si tú qué eres…
Me detuve, pensé en Emma, en el daño que le hice, en el vídeo que no quise ver.
-Si tú no lo sabes, yo menos.
-Señor, Johnson…
Habló Caleb muy nervioso, el menos indicado para hablar.
-La señorita Emma, no se encuentra aquí, ella ya no vive aquí. Ella y Adam se han divorciado.
El hombre frunció el entrecejo y su respiración pareció relajarse, abrió sus puños.
-¿Cuándo fue la última vez que la vieron?
¿Hace cuánto que no vive aquí?
-No ha estado aquí desde el día del incendio en la pastelería y la última en verla fue nuestra madre, Alana Keller.
-Ya veo…
-¿Qué es lo que necesita de ella señor Johnson?
Preguntó mi madre.
-Emma y yo éramos socios…
-¿Le debe dinero?
Preguntó Andrew y el hombre negó