No es la primera vez que veo a una mujer así.
Suspiré y fingí alegrarme de verla.
Ya sé a quién le pediré el favor de tratar con ella.
-Le he traído su invitación...
Ambos nos miramos fijamente y luego continuó con una sonrisa forzada y yo con una sonrisa victoriosa.
-Y la de su esposa.
-Muchas gracias señorita Gen, a Emma le encantará acompañarme.
-Supongo que sí.
Puedo...
¿Puedo preguntarle algo señor Keller?
-Claro.
Su atrevimiento me sorprendió, me disgustó y ya estaba considerand