Después de comer cada una tomó una siesta, despertamos casi a las seis de la tarde.
Tomamos un baño y nos fuimos, llegamos a casa de Adam a las ocho en punto, la fiesta iniciaría a las nueve.
A mí sólo me faltaba arreglarme un poco el cabello, maquillaje y ponerme el vestido, nada extraordinario, tenía tiempo suficiente.
-Buenas tardes señorita Emma.
-Hola señor Joseph, buenas tardes.
-¿Se encuentra lista para esta noche?
-No... Estoy terriblemente nerviosa.
-Ya veo, pero no se preocupe,