Capítulo 1201: ¿De dónde lo sacaste?
Pero no voy a responderle, él me traicionó en más de una ocasión, que pruebe lo que se siente que tu propia sangre te apuñale por la espalda.
¡DING, DONG!
El timbre de mi habitación sonó.
-¿Quién será?
Me asomé por la mirilla, era una empleada del hotel.
-¿Qué sucede?
Abrí la puerta.
-Buenos días, señorita. Llegó esta carta para usted. Con permiso.
-¿Quién la envía?
-La entregó un chico… De la calle.
Fruncí el ceño.
-¿Un chico de la calle? ¿Qué tiene eso qué