Tal vez con veinte regaños encima de la estilista mientras me maquillaba, estoy preparada para la ceremonia con Leonel. Me miro esta vez frente al espejo luciendo lo opuesto a cómo lucía aquella vez hace más de diez años. En ese entonces tenía un vestido digno de princesa, mucho volumen, muchas joyas, un maquillaje muy pesado y peinado muy elaborado, por el contrario, cómo luzco en el presente, soy irreconocible.
Esta vez mi vestido es más simple, modesto, pegado a mi cuerpo y apenas llevo joya