En medio de aquel agarre, Harper se perdió en su mirada, aquella mirada desafiante y que emanaba masculinidad, aquella de la cual se había enamorado, pero la grosería que había tenido con Alejandro no le permitía corresponder a su acercamiento como él lo deseaba.
—¿Se puede saber por qué caminas como si estuvieras huyendo? —preguntó Austin, mirándola desde arriba con un tono burlón, como si hubiese logrado un gran negocio al arruinar su encuentro.
Harper resbaló su brazo con brusquedad, liberán