Mundo ficciónIniciar sesiónTenía los ojos llorosos y caídos; su sonrisa apenas le transmitía alegría y estaba pálida.
—Solo es rabia —murmuró él.
—¿Rabia? —preguntó ella, embrollada.
—Tengo rabia conmigo mismo, por haber sido ciego y tonto —respondió y se rio nervioso.







