~ Narra Evanya ~
—Sabes muy bien que lo que hiciste es imperdonable.
Has puesto el nombre de mi hijo en vergüenza ante toda Sicilia.
Giuliana no perdió tiempo.
Apenas cerré la puerta del despacho, su voz cayó sobre mí como un golpe seco, calculado. No me sorprendió. Una mujer como ella no dejaba pasar una ofensa, y menos una que manchara el apellido Ferraro. Bastaba mirarla para entender que vivía aferrada a las reglas, que las seguía con una devoción casi enfermiza.
Su postura era impecable. E