~Narra Evanya~
Salí de la habitación en cuanto escuché la voz de Alistair llamándome. No me dio tiempo a dudar ni a arrepentirme; mis pies se movieron solos, impulsados por una mezcla peligrosa de curiosidad, nervios y esa sensación constante de no tener elección.
La casa era… abrumadora.
Había vivido rodeada de lujos, sí, pero aquello era otra cosa. La mansión se extendía como un monstruo elegante, llena de mármoles pulidos, candelabros imposibles y puertas que parecían no terminar nunca. Nues