No tenía caso seguir en la oficina, lo mejor que podía hacer era despejar mi mente y que mejor que algo de ejercicio para lograrlo.
– Creo que has perdido la practica – se burló mi amigo al verme golpear mediocremente la bolsa de boxeo.
– No sabía que entrenabas hoy – me detuve para recibir la botella de agua que me lanzo.
– Entreno a diario Ethan – se lució endureciendo los músculos de sus brazos.
– ¿Tu? – alce una ceja burlona, Javier jamás había sido esa clase de tipos – ¿Desde cuándo?