– Maldita sea – le di una patada a la puerta de mi casa que se negaba a abrir, o quizás era yo la torpe que no era capaz de encontrarle el truco como siempre hacia – estúpida puerta ábrete ya maldición.
<< Sigue así Chloe, insultándola seguramente sedera >> me burle de mí misma.
Respire profundo, relajándome un poco simplemente estaba de mal humor y por ello no podía abrir la estúpida puerta que llevaba años abriendo.
– Niña no seas atarantada – me sonrió mi abuela burlonamente – estas chapas