Capítulo 161
Desperté con la boca pastosa y un peso en el pecho que no era solo resaca. La habitación estaba oscura, las cortinas pesadas seguían corridas. Miré el reloj del móvil: 9:47 de la mañana. Había dormido casi dieciséis horas seguidas. Mi cuerpo había decidido apagarse por completo, como si supiera que