Capítulo 144
El resto de la tarde transcurrió en una niebla mecánica. Respondí correos, revisé presupuestos, atendí una llamada de un proveedor que hablaba demasiado rápido y con acento marcado. Todo sin procesar realmente las palabras. Mi mente estaba en otro sitio, en el cuello de Sebastián, en el rojo chillón