Capítulo 7. Una tregua de miel
Ava se puso el camisón con rapidez y huyó al aseo, cerró la puerta con cerrojo, abrió la ducha y rompió a llorar. Se despojó de la ropa y se metió bajo el agua tibia, después de unos minutos se calmó, odiaba llorar, no le gustaba demostrar debilidad ante nadie.
Al salir se lavó la cara con agua fría sacó su ropa interior de la maleta de mano y tomó un pantaloncillo y una camiseta sencilla de la pila de ropa. Se maquilló para disimular sus lágrimas.
Se preparó mentalmente para enfrentarse a Etha