Capítulo 34. La terrible traición que Ava no esperaba
La furia ardía en Ava, y no era para menos. En tan solo unos pocos días, la presencia de Tamara en la casa había convertido la tranquilidad en un caos. Gloria, el ama de llaves, estaba al borde de la renuncia, exhausta por las demandas constantes de su suegra y de Cristina, quienes parecían creer que la pobre mujer estaba allí para satisfacer sus más mínimos caprichos.
Y como si eso no fuera suficiente, Tamara había organizado de una fiesta. Sin pedir permiso y sin siquiera avisar, había tomado