Capítulo 54
Era una jugada arriesgada, Pero quería saber si entre ese supuesto harem de mujeres sumisas, había una tan solo una que no quisiera estar allí.
Chasqueo los dedos y le ordenó a su mano derecha que preparara todo para que conociera a "sus mujeres"
Me parecía un maldito, un grotesco que se aprovechaba de la situación, acabe de beber el vino y mis ganas de querer insultarlo, nunca pensé que yo no me pudiera tratar de esa manera las mujeres, como si fueran su propiedad.
A pesar de toda