Mariano escuchaba a Leo, evitó tenerla a su lado para protegerla y ahora tenía que volver a traerla. Aún pensaba lo que Carina le dijo, iba a ser padre, le llenaba de orgullo esa noticia. Era una sensación rara de satisfacción y alegría, un cúmulo de cosas positivas.
Mariano no dejaba de pensar en ella y ahora más que nunca tenía que protegerla y a su hijo.
Cogió su móvil y marcó, al tercer toque contestó.
—Ciao, Mariano. — contestó y él salió del despacho para tener privacidad.
—Ciao, ¿Cómo