Remeta llegó a las puertas del palacio y vaciló. Con el corazón en la garganta. Con mucha culpa en su corazón.
Cuidado con las Tres T.
Si su reina hubiera sabido que eso significa, cuidado con los Tres Testigos que presenciaron su comprometedora posición con el antiguo Entrenador de Esclavos, ¿habría cambiado algo?
La madre de Remeta, el rey y su amante habían sido testigos de aquel día en el almacén. El día que lo cambió todo. ¿Habría cambiado algo?
Corna le había dicho con esa vocecita