Baski tuvo un terrible dolor de cabeza.
Observó a Remeta quien estaba acostada en la cama de su dormitorio, llorando sin parar. Intento consolar a su hija, pero no lo logra.
Ella sigue sollozando y murmurando: "Se va ... Se va ... Tan inquieto ... Está tan inquieto ... Está sufriendo ... Se está yendo ...".
Baski estaba destrozada. Ha tratado de que Remeta le explique o hable, pero no dijo más nada, simplemente sigue repitiendo las mismas palabras una y otra vez.
¿Debería darle hierbas para