La gente viene y va, mientras el lounge continuaba vibrando con música suave, conversaciones discretas y el tintineo de copas al brindar. Iris revisó su reloj, y tras murmurar unas palabras al oído de Dante, se excusó del grupo.
—Tengo una reunión de trabajo que no puedo postergar. Fue un gusto verlos —dijo Iris mientras le daba un beso en la frente a Dante y estrechaba la mano de Hades y los demas.
—Voy contigo—le dice Dante.
—Nos vemos luego, Iris. Dante cuida de ella. Nos vemos en la casa—re