—Gracias por acompañarnos esta noche, Iris. —Tomó su mano con suavidad, inclinándose ligeramente mientras depositaba un beso en el dorso de esta—. Espero que podamos conocernos mejor.
Iris sintió un cosquilleo recorrer su cuerpo, una mezcla de emoción y sorpresa ante el gesto tan elegante y delicado de Dante. Sus mejillas se tiñeron de rojo mientras lo miraba directamente a los ojos.
—El placer fue mío, Dante. Y... también espero que podamos hablar más.
Con esas palabras se despidieron. Iris se