Mientras Laura iba en el auto totalmente en silencio, esto llamó mucho la atención de Gabriel y de inmediato se dirigió a ella, mirándola a los ojos y acariciando su mano. En ese momento se percató de que estaban sudorosas y temblando.
—¿Estás incómoda? Te lo pregunto porque te ves tensada y muy seria.
Ella negó con la cabeza y apretó su mano. —Estoy nerviosa, realmente muy nerviosa.
—No entiendo por qué lo estás, si solo eres mi invitada especial de esta noche.
—Igual no he visitado un lugar c