Mundo de ficçãoIniciar sessãoLo reconozco, no le di a mi mano la orden de golpearlo, porque ni siquiera pensé en hacerlo cuando ya tenía Arnold la marca de mi mano en su rostro debido a la fuerza con la que lo he golpeado, pero, en mi defensa, su descaro pasó cualquier limite que tenía.
— Eva…— No te atrevas a mentirme de forma tan descarada cuando solo soy un maldito juguete que desecharas en cinco años.— ¿Cuál es tu desespero por






