60. No es tan frío
GIO
—Preparados, nos vamos en 5— ordené y salí de la última casa donde había sido también un exitoso rescate.
Era la casa de una pareja de padres, mientras sus hijos trabajan para mí en otro país, encendí un cigarro y me senté en uno de los escalones para entrar a la casa, escuché la puerta abrirse y cerrarse, unos pies arrastrarse hasta mi posición en compañía del inconfundible tac, tac del bastón.
—¿Me permite unas palabras, mi señor? — indaga sentándose con dificultad a mi lado.
—Adelante, A