59. Hermanito
GIO
—Hermanito— la repugnante voz de Amos Coppola llega desde la entrada de mi habitación. A veces Amos suele ser muy predecible.
—Amos —respondí apuntando a su cabeza mientras me sentaba, reprimiendo una mueca de dolor— que bueno verte— sonreí a sabiendas.
Sabía que vendría así que siempre estuve armado y esperando.
—Preparado esta vez ¿eh? —preguntó burlón, si bien se veía seguro pude ver la tensión en sus movimientos, analicé su postura y estaba tan cagado de miedo que provocaba reírme, pero