103. La bestia
Martha
Descubrí en este poco tiempo que estar en la inconsciencia era mejor, las pocas veces que despertaba el dolor en mi estómago era un poco insoportable, me sentía tan cansada que apenas unos minutos después volvía a dormir, para mi tercer día postrada en cama abrí los ojos y no vi a nadie cerca, fruncí el ceño, veía algo diferente en donde me encontraba, pero no lograba dar con lo que era, carraspeo para ver si podía tragar mejor y una mano caliente tomaba la mía, giré hacia otro lado y al