El niño no volvió a preguntar sobre el tema y Frederich tampoco dio oportunidad a que lo haga. La cena está casi lista y el mantel puesto sobre la amplia mesa del comedor. Aquella que está decorada con dos finos candelabros de tres velas.
Federico le alcanza uno a uno los vasos a su hijo para que los vaya colocando sobre la mesa. Dándole así, lugar a que él escoja las ubicaciones. Observa su reloj de pulsera que marca las diez de la noche. Joaquín vuelve y el procedimiento anterior es repetido