Capítulo 92.
El tiempo parece detenerse, en esa habitación a su lado.
En ese momento, la rubia siente que su cuerpo se eriza por completo.
— León, necesitas recuperarte. Necesitas...
Pacheco regresa a sí mismo con mucho esfuerzo.
— Necesito a ti. Te necesito a ti y solo a ti. Dime, por favor, que voy a ser ese compañero que tú deseas. Por favor, por favor.
Ella se queda sin palabras.
Él jala a su mujer para que esté recostada a su lado.
— Por favor, Aitana, dímelo, he querido ser fuerte…— Susurra León al m