Capítulo 90.
Eugenio la observa, dolida, lastimada y con una sombra que no puede ocultar.
— ¡Solo quiero estar en mi habitación! ¡Solo quiero estar sola! — Grita Valeria desesperada por meterse a la mansión y encerrarse debajo de sus cobijas mullidas.
— No— Declara Eugenio de forma contundente.— Te irás, estarás en tu duelo, lo procesarás y será a solas… como lo deseas.
Solo es cuestión de una fracción de segundo pero la mirada de ambos se comunica, a través del dolor y la necesidad de ser comprendido.
Pero