Capítulo 78.
Catalina se encuentra en la que había sido su habitación por demasiados años.
Las modificaciones que había sufrido, ese lugar que siempre había considerado suyo y siempre iba a ser suyo, eran una inmensa falta de respeto.
¡Pas!
La puerta se cierra de forma contundente.
León Pacheco había llegado a la habitación.
— ¿Por qué, madre? ¿Por qué lo hiciste?
Catalina se gira con porte imponente, observando con desdén y una especie de cariño maternal a León.
Y le sonríe como si fuera aun un niño pequeñ