Capítulo 77.
León se sienta de un solo instante y Aitana se encuentra completamente sorprendida tratando de cubrirse con la cortina que estaba a un lado de ella absolutamente todo su curvilíneo cuerpo.
El gesto es instintivo, como si su cuerpo e avisara del peligro existente.
Frente a ella se encuentra una mujer en sus sesentas, atractiva, conservadora y sobre todo imponente.
Con la mirada tan fría que pareciera congelar el mismo polo norte a pesar de tener los ojos color miel.
No hay sorpresa en su expresión, sino una fría evaluación.
Como si la rubia solo fuera una pieza que debía clasificar.
La tensión se mantiene intacta.
La mujer no deja de verla, incluso la analiza.
La observa de pies a cabeza tratando de hacerla sentir incómoda y lo estaba consiguiendo.
Aitana siente que cada segundo bajo su mirada iba derrumbando cada barrera de seguridad que había levantado con el paso del tiempo.
— ¿Quién demonios…— Susurra la mujer al mismo tiempo que la voz de León la sorprende por completo.
— Madre,